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domingo, 8 de octubre de 2017

AVANCE DE LA COSTA EN EL MAR MENOR Y ALARMISMO CLIMÁTICO



¿Puede ser el alarmismo climático carne de juzgado?



    Hace unos años Greenpeace España publicó un libro llamado Photoclima en el que por medio de fotografías virtuales exageraba las ya de por sí exageradas previsiones climáticas vaticinaba la catástrofe que espera a nuestro país. Dada la naturaleza arbitraria de esas reconstrucciones fotográficas esa organización fue llevada a los tribunales de justicia por estas fotos del Mar Menor inundada.
   Al final contaré como acabó la historia, y ahora centrémonos en esa zona del Mediterráneo. Sólo recordemos que el IPCC vaticina para final de este siglo subidas del nivel del mar entre 20 y 68 cm y la que reflejan estas fotos son de varios metros.




    Resulta que ahora un artículo de EL PAÍS nos informa sobre los estudios realizados en el Mar Menor que parecen contradecir los terrores sobre la inundación de la zona. 

    Según los mismos está perdiendo las conexiones con el Mediterráneo de forma acelerada. Con imágenes de satélite se ha comprobado que el principal canal natural que le conecta con el Mediterráneo se ha cerrado en un 80% y el fondo apenas tiene unos 25 centímetros. La asociada disminución de intercambio con el Mediterráneo puede afectar obviamente al ecosistema.

   La Manga que separa ambos mares tiene unos 20 km de largo y entre 100 y 900 metros de ancho, con cuatro cortes o canales. Desde 2009 parece ser que su principal canal, Las Encañizadas se ha reducido desde los 540 a los 120 metros y su profundidad de 70 a 25 cm.





    Esto es interesante porque, como ya publiqué hace más de un año, en un trabajo, llevado a cabo en el "Deltares Research Institute" en Holanda, y publicado en "Nature Climate Change", se ha investigado la evolución de las zonas emergidas o sumergidas en 30 años por medio de satélite, los Landsat de la Nasa. La sorpresa fue encontrar que en las zonas costeras la ganancia neta (ganado menos perdido) fue de 13.600 kilómetros cuadrados de terrenos ganados al mar, poco que ver con el alarmismo climático.


     Con la web en la que se puede revisar el resultado de la investigación se puede ver perfectamente los pocos cambios ocurridos en 30 años en esa zona.
    Los colores verdes indican ganancia de terreno. En esa zona solo existen colores verdes. Muchos de ellos son debidos a construcciones humanas como puertos por ejemplo y sorprendentemente no hay cambios en dirección contraria, lo que contradice el habitual alarmismo climático. He centrado Las Encañizadas.



En esa zona, la ganancia de terreno al mar efectivamente es bien visible:



   Es evidente en estos casos la influencia perversa que puede tener el alarmismo climático activista en la actividad económica. Obviamente Greenpeace fue llevado a juicio con la consiguiente pataleta de su entonces Director, López de Uralde. La desinformación utilizada es la habitual en estos casos:


     El resultado final fue que la jueza encontró negligente la actuación de Greenpeace pero no fueron condenados porque el daño a las inmobiliarias era indiscernible de los propios efectos de la crisis del momento. Además, benevólamente, por no decir otra cosa, solo debieron pagar la mitad de las costas del juicio. Es decir no se pudo probar que el daño económico fuera causado exactamente SOLO por la información alarmista. 



     Este es un interesante precedente, no solo de los perjuicios y anomalías que pueden afectar a la actividad humana y económica por la utilización de improbables previsiones asociadas a una teoría científica aún por demostrar fehacientemente, sino también de los conflictos humanos y legales a los que puede abocar. Hoy por hoy los intereses de los activistas políticoclimáticos  inundan los medios con deformaciones y exageraciones en las supuestas atribuciones del calentamiento global.



martes, 3 de octubre de 2017

SETIEMBRE DE NIEVES EN EL HEMISFERIO NORTE



Un año más, la temporada de nieve en el hemisferio boreal comienza con energía


     Las nevadas han comenzado temprano este año en el Hemisferio norte, como se ve en el mapa de anomalías de la Universidad de Rutgers. Las zonas nevadas y su porcentaje por encima o debajo de lo normal se muestran en el mapa de abajo en colores sepia o azules. ¿Es normal, puro dato aislado o contradice la teoría del cambio climático antropogénico?
https://climate.rutgers.edu/snowcover/index.php







    Nuestra atención se vuelve a la serie histórica de observación por satélite, por supuesto, aunque los primeros años tengan lagunas o sean dudosos debido a los satélites de pedales de la época. Como se ve, los últimos cinco años han estado por encima de la media en setiembre, también poco alentador para los alarmistas, y la serie es más bien ascendente aunque con la típica variabilidad. 





    Yendo a la resolución más fina de la última semana registrada, la número 39 del año, también dentro de un marco de mucha variabilidad, este año se está mostrando generoso en nieves, con valores bien por encima de la media, al contrario del año pasado.



Y la media hasta la semana 39 de lo que llevamos del año, también alcanza la media de la serie. Hay que tener en cuenta que los valores de la serie están afectado por la disminución de la nieve en abril, mayo y junio en la serie.




    Y lo más probable para el resto del otoño, y del año por tanto, es una tendencia también positiva como se ve en la representación de la serie, con valores cercanos al récord estos últimos años.



    Esta circunstancia, tan ajena a la propias previsiones de la teoría del cambio climático y los modelos climáticos se intenta ocultar como pasa con otras muchas variables poco obedientes. De forma que la imagen/icono preferido es la del descenso de la cubierta de nieve en primavera y en junio, que ha dado momentos de gloria hasta este año, que como ya publiqué en un artículo de julio.



    El truco de esa figura es que en ella se representan datos de antes de la era de los satélites y se presentan mezclados con los recientes sin diferenciarlos adecuadamente.



sábado, 16 de septiembre de 2017

LOS HIELOS MARINOS POLARES NO DESAPARECEN


Las banquisas polares aguantan las condiciones menos favorables de estos últimos años


     A mediados de setiembre se alcanza la mínima extensión de hielo en el Ártico. Este año los alarmistas están relativamente decepcionados porque tanto la extensión como la cantidad de hielo multianual se ha recuperado con respecto a años anteriores, aunque manteniéndose en niveles bajos. Como se este año, como el anterior, el mayor déficit se produce en el mar de Beaufort por temperaturas más altas de lo normal en Alaska.


    Visto en perspectiva la extensión de hielo ha estado por encima de la de varios años anteriores como se ve, y bastante por encima del mínimo absoluto de 2012. Hay datos desde 1979.





    También el hielo antártico tras el mínimo alcanzado a principios de año,debido seguramente a las perturbaciones causadas por el fenómeno de El Niño de 2016 tiende a la normalidad aunque en valores bajos aún:





     La NOAA usa un producto de más fina resolución que el anterior (SII) desde hace unos 10 años, MASIE. MASIE-NH quiere decir Multisensor Analyzed Sea Ice Extent-Northern Hemisphere y mide también la extensión de hielo marino como el Sea Ice Index (SII). Este último se apoya para su producto en la detección de las emisiones pasivas en microondas del hielo marino mientras que MASIE utiliza también las imagenes visibles y otras fuentes de datos, habiendo incluso una intervención manual final para el producto con mayor resolución, unos 4 km contra los 24 del otro. 

     Además, según la NOAA, MASIE es capaz de situar los bordes del hielo de forma más acertada. Parece ser que el SII deslocaliza a veces esos bordes decenas o incluso centenas de kilómetros. Nada dicen de la precisión en la extensión de la que a veces en este blog hemos puesto en duda. Según MASIE el hielo de este año se mantiene en valores similares al de años anteriores.



    En los informes correspondientes del NSIDC se destaca que estos últimos años, desde 2005, se ha producido un rápido calentamiento, bastante mas rápido que en el resto del planeta y de lo predicho por los modelos climáticos. Como se ve en el gráfico de abajo, aunque la propia exactitud de las medidas puede ser dudosa, el año 2016 ha sido excepcional y continuación de unos años también cálidos. 




     La anomalía registrada entre los años 2012 y 2016 justifica plenamente los bajos niveles en la extensión del mar helado, pero cabe preguntarse si esa anomalía es debida a la variabilidad natural o a presuntas causas antropogénicas.

    Los informes suelen olvidar que ese calentamiento es difícilmente atribuible al efecto de los gases invernadero directamente, sino que son mas bien el resultado de cambios en la circulación atmosférica. De forma que para su atribución habría que demostrar que esos cambios son debidos a esos gases y no a la propia variabilidad natural, hecho que se me antoja difícil de justificar.

     La media anual de temperatura en el Ártico más al norte de los 80ºN estuvo bastante por encima de lo normal el año 2016, como se ve abajo.



   Las anomalías de temperatura del Ártico se producen básicamente durante el invierno boreal en el que las temperaturas bajo cero favorecen más o menos la formación de un hielo más espeso que aguante el deshielo. 

    El Ártico es un mar rodeado casi completamente por tierra, con una cierta apertura al Atlántico, cercanía que ejerce una influencia determinante. Cuando el flujo templado del Atlántico es mayor que lo normal durante el invierno, la temperatura aumenta, haciendo menos espeso el hielo. Eso ocurre cuando la borrasca de Islandia es más profunda (es decir, la oscilación del Atlántico norte en su fase positiva). 

   Como se ve en la figura de abajo, el rectángulo marca la zona donde durante los inviernos de 2012-2016 el flujo de componente sur ha sido anómalamente positivo haciendo mayores las temperaturas. El círculo marca la zona del estrecho de Fram, una especie de desagüe del hielo ártico. Allí el flujo ha sido anómalamente de componente norte, haciendo que el flujo de hielo saliente fuera mayor de lo normal. 





    En conclusión las condiciones en ambas zonas polares han sido las menos favorables para el sostenimiento del hielo marino seguramente por razones naturales. En condiciones normales de variabilidad, y con un fenómeno frío La Niña acechando, no cabe esperar que los próximos años continúe el deterioro de los hielos polares. El tiempo lo dirá.


FUENTES

http://nsidc.org/arcticseaicenews/2017/08/cooler-conditions-slow-melt/

miércoles, 13 de septiembre de 2017

INTENTO DE RECUPERACIÓN DEL MAR DE ARAL

La destrucción del Mar de Aral se produjo por las políticas comunistas de la Unión Soviética, nada que ver con el cambio climático  


     Es curioso que uno de los asuntos icónicos de los desinformadores del cambio climático sea la desaparición del Mar de Aral, lago salado interior en Asia Central. El auténtico culpable de su cuasi desaparición fue el antiguo referente ideológico de los actuales ecocomunistas, la Unión Soviética. Pero en el lenguaje de la manipulación todo vale.

     Lo que queda actualmente de ese lago es una pequeña parte de lo que fue en los años 50 y 60 del pasado siglo. El gobierno de la Unión Soviética decidió utilizar el agua de los ríos que lo alimentan, Syr Darya y Amu Darya para irrigar campos de algodón. Lo que fue el cuarto lago por extension del mundo se convirtió en un décimo de su superficie, dividiéndose en varios cuerpos de agua aislados.



    Las imágenes captadas por la NASA (MODIS) reciente muestra ahora una ligera recuperación como se ve en las imágenes de abajo. Uno de sus lóbulos que se desecó en 2014 ahora muestra algo de agua.

    Ambos ríos desaguan ahora en cuerpos diferentes y una presa ayuda a mantener las más floreciente a salvo de males mayores de forma que la pesca, una actividad próspera antiguamente, ha vuelto a florecer. No solo eso. Cuando el año es húmedo la presa puede ceder agua a la parte sur, como ha ocurrido este año favoreciendo al lóbulo del que hablamos.

     



    Como se ve en la imagen comparativa, la inteligencia humana contribuye a intentar restaurar lo que antes se estropeó. Eso sí que es política medioambiental, aunque nada que ver con las políticas del cambio climático. 




FUENTE

viernes, 25 de agosto de 2017

RÉCORD CENTESIMAL DE LA TEMPERATURA

La NASA presume de algo tan improbable y acientífico como precisar la temperatura de la atmósfera en centésimas



     Apurando el efecto calentador del ultimo fenómeno de El Niño, la NASA (GISS) estira el cuello para afirmar que por una centésima se ha superado el registro de julio de la temperatura atmosférica con respecto al año anterior, además de ser, por supuesto, record “histórico”. Que en medidas con errores cuando menos de varias décimas, sino de grados enteros, mal repartidas y distribuidas por el planeta se pueda llegar a esa conclusión nos hubiera llevado a los que estudiamos ciencias hace años a serios problemas académicos.























    La “historia” según la NASA tiene su fecha de inicio en 1880. Hasta bien entrado el siglo XX la inmensa mayor parte de las zonas emergidas del planeta (el 29% por ciento del mismo) carecían casi de cualquier atisbo de observación meteorológica. Aún así se insiste en manipular a la opinión pública haciendo aparecer a los científicos/activistas como perfectos conocedores, a la centésima, de lo que ocurre en el planeta. No hablemos ya de la zonas oceánicas ni de la calidad de los datos existente que hacen difícil incluso una aproximación cualitativa.

    Por su parte, La agencia atmosférica y oceánica norteamericana, NOAA deja a julio de este año en un discreto segundo puesto, sólo 5 centésimas por detrás de, por supuesto el año pasado. Abajo en el mapa, las zonas grises son zonas sin dato alguno, lo que no quiere decir que el resto esté cubierto por datos precisos y suficiente.
 
    Para evitar esas discontinuidades y los heterogéneos errores de medida, desde el año 1978 disponemos de dos series de temperaturas de la baja troposfera estimados desde un satélite por la emisión de microondas de los componentes del aire. Pese a que, como toda medición, no está exenta de errores de medida, tiene la ventaja de abarcar de una forma homogénea todo el planeta utilizando el mismo método de observación, sin estar sujeto a factores locales o humanos. La Universidad de Alabama/Hunstsville elabora cada mes su resumen de observación que se plasma abajo.

 



    Y abajo en forma de gráfico acompañado por el elaborado por el otro grupo, Remote Sensing Systems (este en verde y el anterior en azul). En cualquier caso, el mes de julio aparece como el tercero más cálido desde 1979 tras, como es de esperar, los años más recientes afectados por episodios de El Niño 1997/1998, 2009/2010 y 2015/2016.


     La evolución comparada de año transcurrido, de enero a julio, muestra una evolución parecida, ocupando una cuarta posición, nada que ver con nada extraordinario sino tan solo los efectos remanentes asociados al calentamiento del Pacífico por el episodio de El Niño.
 

 
     He recurrido a la página web woodfortrees para comparar los valores de satélite de estos 38 años con los de el GISS de NASA y el Hadley Center, dos de las tres instituciones que hacen el seguimiento "oficial" del clima. En ambos casos, según progresan los años se aprecia una divergencia de las anomalías que apuntan a la controversia.  
 
 
 
 


 
    Mi opinión es que la confederación de científicos/activistas aprovechan el último tirón del pico de El Niño para camuflar la famosa "pausa" del calentamiento que estaba dejando en mal lugar a la Ciencia del alarmismo.  
 
 
 
 

viernes, 11 de agosto de 2017

OLAS DE CALOR Y TERMÓMETROS DESAFORADOS (1)


Los aumentos de temperatura de los últimos 30 años parecen estar sospechosamente relacionados con las máximas de verano


     Durante los pasados meses de junio y julio se han sucedido episodios de calor (¿calor en verano en España?) que han generado mucha histeria alarmista sobre el tema e incluso se ha hablado de pulverización de récords de temperatura máxima. Dentro de esta situación nadie parece preguntarse sobre el desplazamiento de la "sartén de Andalucía" desde el bajo Guadalquivir hacia Córdoba y Granada, hecho bastante notable.....y sospechoso.

    En Granada ciudad hay dos observatorios oficiales, el tradicional de la base aérea, al lado de la ciudad y con datos desde los años treinta, y el nuevo aeropuerto, desde 1972, alejado de Granada y por ello poco afectado por el efecto de calentamiento urbano, aunque no libre de posibles efectos locales. Todos los datos se pueden extraer de la web
http://www.ecad.eu/

    El pasado 12 de julio el aeropuerto registró una sorprendente temperatura de nada menos que 45,7ºC, efémeride del mismo, bien distinta de la registrada en la base aérea que registró al dia siguiente 43,5ºC. Aunque para el público no muy informado de estos temas la relación de estos valores con la histeria del calentamiento puede ser inmediata, sería interesante hacer un examen exhaustivo y cercano. Ya sabemos que las tesis aceptadas del calentamiento global suponen un aumento continuo y generalizado de las temperaturas del planeta en general, incluídas las máximas y las mínimas.

    Esta vez me centraré en el observatorio de Granada/Base aérea. Como se ve en googleearth lo que al comienzo eran las afueras de Granada ahora se aprecian la urbanización que casi lo rodea. También, en la segunda imagen, el entorno de la observación habrá sufrido muchos cambios con construcciones y asfaltado a lo largo de décadas. El resultado final habrá sido el de un incremento a lo largo de años de las temperaturas, sobre todo de las mínimas. Recordemos que una de las conclusiones de los informes del IPCC es que existe el fenómeno de la isla térmica urbana pero que no tiene repercusiones significativas en el registro (???????).







     En el gráfico de abajo se representan las temperaturas máximas, mínimas y medias desde 1940, con su media móvil de 5 años. Los rasgos generales son los comunes en los registros: tendencia general a un aumento pero partiendo de temperaturas más altas en los cuarenta, descenso posterior hasta los años setenta y el posterior aumento. La tendencia general de medias, mínimas y máximas es de una décima de g grado por década. No obstante, en el primer tramo las temperaturas mínimas descienden más despacio que las máximas, lo que puede indicar el efecto de la urbanización. 

    Sobre las últimas tres décadas cabe hacer una mayor aproximación, ya que como veremos casi toda la subida de temperatura de los últimos años es debida a la subida de las máximas. Contra las conclusiones del informe del IPCC, la contribución de las mínimas es casi despreciable. Esta paradoja podría explicarse en parte por situaciones meteorológicas que favorezcan una mayor transparencia de la atmósfera, en román paladino menos nubosidad, con lo cual se daría por cerrado el asunto.



   Pero estas conclusiones quedan en entredicho si damos un paso más en la aproximación e investigamos las extremas del verano (junio, julio y agosto) y las del invierno (diciembre, enero y febrero). Hay que partir del hecho de que en buena parte de España durante el verano la variable nubosidad prácticamente queda reducida a nada por lo que es una buena piedra de toque para evaluar la explicación anterior. En cuanto al invierno, la nubosidad es muy variable pero tiene una gran incidencia en la temperatura, además de la de los propios movimientos de las masas de aire.






    Pues bien, los resultados no parecen avalar la explicación ya que en ausencia de nubosidad el aumento de las máximas de verano es espectacular con 0,66ºC por década, mucho más de las previsiones planteadas por los modelos climáticos. Las mínimas veraniegas apenas reflejan un aumento de una décima de grado cada diez años. Los números invernales son aún más contradictorios. Las mínimas  experimentan una rápida disminución, cosa también sospechosa, que se podría atribuir a una mayor incidencia de cielos despejados en invierno, si no fuera porque entonces las máximas deberían sufrir la correspondiente subida y no el descenso de casi una décima por década que reflejan.

    Por lo tanto en ausencia de otras variables se puede deducir que estos resultados pueden ser un efecto indirecto del método de observación que desde luego no está asociado a la calibración de los propios sensores sino al propio contenedor de los mismos. El hecho de que un reciente estudio médico que utiliza datos meteorológicos determine que las olas de calor en España tengan más incidencia y duren más que en otros lugares puede ser un mero efecto colateral de esta situación.
https://hipertextual.com/2017/08/olas-calor-espana


martes, 1 de agosto de 2017

SE ENFRÍA EL PACÍFICO

Tras un comportamiento errático puede haber una cambio  de tendencia en la Oscilación del Sur/El Niño


     Ya comenté en abril la dificultad de la predicción de oscilaciones climáticas como la Oscilación del Sur/El Niño, el famoso vaivén de las temperaturas del agua del mar en el Pacífico tropical conectado a la correspondiente oscilación de los sistemas de presión. Resumiendo, tras El Niño extraordinariamente fuerte del 2016, se pasó a un La Niña débil y ya en los primeros meses de éste año el desarrollo de un El Niño costero que dejó inundaciones en Perú.

    Después de un El Niño fuerte se suponía por la experiencia de los últimos 65 años que podría producirse un La Niña fuerte y el correspondiente enfriamiento global. Un buen ejemplo es la sucesión de años fríos de los años setenta del pasado siglo. Al no ocurrir exactamente eso por el momento hubo un esperanzador aliento entre los alarmistas climáticos en la ocurrencia de un nuevo El Niño que unido al tuneo de los gráficos de temperatura mantuviera la ficción (y el negocio) por unos añitos más. En el blog oficial del fenómeno ENSO del 13 de julio se puede detectar esa ansiedad.

    Pues bien, estos pasados día parece que la balanza se puede inclinar un poquito hacia el otro lado. La propia NOAA reconoce que aunque el patrón marítimo de estos últimos  3 meses ha sido el de El Niño débil, la atmósfera se ha mantenido en un estado bastante distinto con la circulación monzónica en pleno auge y las correspondiente intensas lluvias en Asia. Como vemos en la evolución de las anomalías submarinas del Pacífico aparece el característico patrón emergente de aguas frías que podría llevar más a un La Niña.



Y esta tendencia se observa en las cuatro zonas de monitorización de la temperatura de superficie:



   Y los cambios mensuales en la temperatura de la superficie marina reflejan un rápido enfriamiento de la zona del Pacífico tropical (y de otras zonas).



Aunque los modelos dinámicos, que tienen muy en cuenta la situación presente, insisten en condiciones neutrales o El Niño para el próximo otoño-invierno:


Pero el modelo ensemble de la NOAA, los CFS.v2 apunta ya a un posible La Niña débil para el próximo invierno:


Y la predicción probabilista/voluntarista de la agencia norteamericana NOAA mantiene la predicción de un otoño/invierno con un estado neutral:


     Las repercusiones en el clima mundial de las distintas oscilaciones frías o calientes del Pacífico Tropical son bastante conocidas pero no bien recibidas por el alarmismo porque son un reflejo de la natural variabilidad del sistema climático. Durante el pasado El Niño fuerte se intentó ocultar su influencia evidente en la subida de la temperatura (del mar y de la atmósfera) en todo el globo. De ocurrir una oscilación contraria e intensa hacia el frío pondría en un brete todo el negocio por lo que se aprecia en la predicción del fenómeno una cierta resistencia a admitir que tal cosa pudiera ocurrir. No obstante hay que insistir en la dificultad de las predicciones climáticas.
FUENTE