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jueves, 31 de julio de 2014

1977, EL AÑO SIN VERANO


Puede que el verano de 1977 fuera el más frío del siglo XX



 
  Según el meteorólogo Inocencio Font Tullot en su libro clásico " Historia del clima de España", seis de los veranos de la década de los setenta del siglo XX destacaron por lo fríos, dentro de una década que se distinguió por ser la de veranos más fríos desde 1915.

Citándole literalmente: "...de todos los veranos de esa década fué el de 1977 el más sensacional del siglo; a un junio frío y lluvioso, excepto en el Sudeste, le siguió un julio que en la mayor parte de la Península, incluida Andalucía, se distinguió por su excepcional pluviosidad y frialdad quedando, en general, las temperaturas medias mensuales del interior de la Península, unos seis grados por debajo de su valor medio (1931-60); estas condiciones, apenas mitigadas, se mantuvieron en agosto". 

    La contraposición entre los veranos de los años setenta y los de comienzo del siglo XXI son visibles en este histograma de temperaturas medias de verano (junio,julio y agosto; fuente AEMET), sobre todo si tenemos en cuenta que las ordenadas se agrupan de cinco en cinco grados.




    En el calendario meteorológico de 1978 del entonces llamado Servicio Meteorológico Nacional se comentan profusamente las circunstancias que acompañaron a tal peculiar verano. 
 


 Y las efemérides que se sucedieron en cuanto a temperaturas medias más bajas en los meses de julio y agosto de 1977 fueron muy significativas. Aquí un resumen:

Algunas de las efemérides en 1977 de temperatura media más baja de los meses de julio y agosto en España
Observatorio
Período de observación
Julio de 1977
Agosto de 1977
Madrid-Retiro
1920-2013
20.6
21.4
Burgos
1943-2013
15.2
16.0
Valladolid
1938-2013
16.2
17.2
Salamanca
1945-2013
17.3
17.8
Sevilla
1951-2013
24.1
23.9
Valencia
1937-2013
*
22.8
Palma
1954-2013
*
21.9
Zaragoza
1951-2013
21.3
21.6
Badajoz
1955-2013
22.7
*
Santiago
1944-2013
15.7
*
Bilbao
1947-2013
*
17.9
Málaga
1942-2013
23.5
23.3
Murcia
1940-2013
*
23.6


   El mes de junio fue de temperaturas muy bajas y de abundantísimas precipitaciones a excepción del sureste peninsular y Canarias.

     El mes de julio fue el más frío del siglo en muchas estaciones, aunque haya pocas con series largas. Además fue muy lluvioso.  En el interior, el promedio de las máximas quedó de cuatro a seis grados por debajo de los valores normales. Este comportamiento fue debido a unas condiciones de inestabilidad generadas por la persistencia de bajas presiones en altura, como se ve en el reanálisis NCEP de 500 hpa (a unos 5500 m de altitud), que parecen indicar situaciones favorecedoras de bloqueos (altas presiones) entre las Islas Británicas e Islandia, y las correspondientes anomalías de presión sobre Europa Occidental continental.
   
 
   El mes de agosto fue muy fresco y húmedo, semejante a julio.  También llovió en Andalucía, en áreas donde es rarísima la precipitación significativa en agosto. En la mitad norte, Extremadura y La Mancha, las lluvias fueron importantes. Las máximas quedaron por término medio, de tres a cuatro grados por debajo de los valores normales.  

   Enfín, que valorando a través del análisis NCEP las situaciones sinópticas que favorecieron un verano tan peculiar, la anomalía media en 500 hpa durante esos tres meses nos indican una situación persistente de presiones mas altas sobre Islandia y Atlántico norte, y notablemente más bajas sobre Europa Occidental favoreciendo el descuelgue de aire más frio e inestable.   

      Su reflejo en la presión en superficie en julio y agosto donde confluyen: un anticiclón de Azores mas potente y más al norte, la baja de Islandia debilitada y más baja presión sobre Europa.

    Y la consecuencia de toda la situación en las anomalías de temperatura en superficie, con temperaturas muy debajo de lo normal como comentamos antes: 


 

Posible relación con la banquisa del Ártico o El Niño 


         En cuanto a la relación de esa situación sinóptica persistente con otros factores climáticos que pueden haber influido, tanto en el propio verano de 1977 como con los otros frescos veranos de la década de los setenta, sólo caben conjeturas. El verano de 1977 transcurre en un período casi seguido de dos años de El Niño moderado (recuadrado en rojo de la figura de abajo). Por otro lado, aunque todavía no había medidas de la extensión de la banquisa de hielo del Ártico por satélite, cabe suponer por los datos de que se disponen de que en los años sesenta y setenta su extensión en primavera y verano era bastante superior a la de ahora, y cuando menos similar al comienzo de las medidas por satélite en el año 1979


 

   Para terminar, como nota anecdótica reproduzco el excéptico comentario del Calendario de 1978 para comprobar como veían los profesionales de entonces la sucesión de años más fríos que los anteriores.




        FUENTES:

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