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domingo, 28 de mayo de 2017

LA CULPA DEL CAMBIO CLIMÁTICO ES DEL PENE CONCEPTUAL

La verborrea seudocientífica y el fraude alimentan al complejo de intereses que pululan en torno al cambio climático




    Boyle, miembro del departamento de Filosofía de la Universidad Estatal en Portland, y Lindsay, doctor en matemáticas y con conocimientos de física han logrado persuadir a una publicación académica para revisar y publicar un estudio que argumenta que los penes no son realmente un órgano sexual sino un contructo social. Tal cual.
    El estudio utiliza el habitual lenguaje ultraizquierdista políticamente correcto con expresiones absolutamente incoherentes. Su texto ha sido cuidadosamente diseñado para introducir las “adecuadas” expresiones de moda con sesgo antimasculino.
   Publicado en Cogent Social Sciences, “publicación multidisciplinaria de acceso libre ofreciendo revisiones de alta calidad en todas las ciencias sociales, argumenta que los penes son los responsables que causan el cambio climático. Los autores se explican:
“Intentamos probar la hipótesis de que la actitud complaciente de la arquitectura moral académica de la izquierda en general, y de la ortodoxia moral en los estudios de género en particular, es el determinante decisivo de la publicación en una revista académica de ese campo”.

He hecho una traducción lo más fiel posible a la parte del texto que más relación tiene con el cambio climático:

Cambio climático y el pene conceptual

    En ningún caso las consecuencias de la identificación isomórfica de la arrogancia del machismo hipermasculino con el pene conceptual son más problemáticas que en las concernientes al asunto del cambio climático. El cambio climático está determinado más que nada por aspectos relacionados con la hipermasculinidad que puede ser mejor comprendido por la aproximación dominante y agresiva a la ecología del clima identificable con el pene conceptual.
  Nuestro planeta está aproximándose rápidamente al temido umbral del cambio climático de los 2ºC, debido a la dinámica del poder patriarcal que mantiene las presentes estructuras capitalistas, sobre todo en las que se refiere a la industria de los combustibles fósiles,  donde la conexión entre el dominio hipermasculino de lo científico, lo político y los discursos económicos y el daño irreparable a nuestro ecosistema se muestran claramente.
  La destructiva y hegemónicamente insostenible aproximación masculina a la oprimente acción política ambiental son los predecibles resultados de la violación de la naturaleza por una mentalidad dominado por lo masculino. Esta mentalidad se aprecia mejor por el reconocimiento del papel que tiene el pene conceptual sobre la sicología masculina.
   Aplicado a nuestro ambiente natural, sobre todo a las zonas vírgenes fácilmente expoliadas por sus recursos materiales y mantenidas postradas y dilapidadas, y cuando nuestra visión patriarcal del beneficio económico las ha arrebatado su valor intrínseco, la extrapolación de la cultura de la violación inherente al pene conceptual deviene clara. Como mucho, el cambio climático es genuinamente un ejemplo de sociedad hiperpatriarcal metafóricamente expandida por el hombre en el ecosistema global.

     La razón profunda para esta problemática tendencia es explicada, esencialmente, por McElwaine (1999), donde escribe, “Pickett sugiere que tenemos que escoger entre el racionalismo capitalista y la teoría cultural del subcapitalismo” (Pickett, 1993).
    La teoría conteporánea capitalista, también llamada teoría neocapitalista, se refiere al racionalismo directamente desde un enfoque hipermasculino en la ciencia y la sociedad que puede valorarse por su identificación con el pene conceptual.

   Paxton y Scameron (2006) parecen estar de acuerdo, apuntando que, “la teoría materialista del neocapitalista sostiene que la realidad viene del inconsciente colectivo, pero solo si la premisa del objetivismo dialéctico es inválido; si no es el caso, la sexualidad tiene significado”. La hipermasculinidad tóxica extrae su significado directamente del pene conceptual y actúa por si misma para sostener el materialismo neocapitalista, que es el fundamental causante del cambio climático, sobre todo por el uso rampante de las tecnologías de combustibles fósiles emisoras de carbón y de la desconsiderada dominación de los ambientes naturales vírgenes.
   No necesitamos profundizar en la crítica del objetivismo dialéctico, o sus relaciones con los términos masculinos como el pene conceptual para hacer una crítica efectiva del objetivismo dialéctico. Todas las perspectivas importan. Una recomendación práctica que sigue éste análisis es que la investigación del cambio climático sería mejor servida por un cambio en cómo nos comprometemos con los discursos de política y ciencia, evitando el punto de vista hipermasculino penecéntrico en la medida de lo posible (Kaijser and Kronsell, 2013).

Conclusiones
     Concluímos que los penes no sólo pueden ser definidos como los órganos sexuales masculino, o como órganos masculinos reproductores, sino como constructos sociales que toman forma como dañinos y problemáticos para la sociedad y las generaciones futuras. El pene conceptual presenta significativos problemas para la identificación de género y de la identidad reproductiva dentro de las dinámica social y familiar, que es excluyente para los grupos  desfavorecidos por razones de género o de identidad reproductiva y es una persistente fuente de abuso para las mujeres y otros grupos e individuos marginados por su género, siendo la fuente universal actuante de la violación, y es el causante conceptual detrás de gran parte del cambio climático.

    Existe una relación explícita isomórfica entre el pene conceptual y los más controvertidos temas de la masculinidad tóxica, y esa relación está mediatizada por la influencia del arrogante machismo del pensamiento y la acción del pensamiento hipermasculino.

    Es necesario un cambio en nuestro discursos en ciencia, tecnología, política, economía, sociedad y las distintas comunidades para proteger a los grupos marginales, promover el progreso de la mujer, de los trans y los individuos que cambian de género (incluídos los sin género y los excépticos de género), para solucionar los impactos ambientales que se derivan del cambio climático, resultado de la sobreconfianza capitalista y neocapitalista en los papeles hipermasculinos y la abusiva utilización de la energía fósil.


FUENTES

3 comentarios:

  1. Filosofía comunista-feminista de origen reivindicativo, en el fondo ellos,ellas también forman parte del sistema contaminante y consumista de la sociedad moderna y quién esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

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  2. Cualquier persona sensata dejaría de leer esa revista, cancelaria su suscripción y la denunciaría por introducir la política en la ciencia... Esto que pongo abajo creo que no lo has traducido, ya que no forma parte en sí del artículo... pero es fascinante lo gilip.... que llegamos a ser las personas....


    ABOUT THE AUTHORS
    Jamie Lindsay, PhD, and Peter Boyle, EdD,
    represent a dynamic team of independent
    researchers working for the Southeast
    Independent Social Research Group, whose
    mission is obvious in its name. While neither uses
    Twitter, both finding the platform overly reductive,
    they incorporate careful reading of the relevant
    academic literature with observations made by
    searching trending hashtags to derive important
    social truths with high impact. In this case, their
    particular fascination with penises and the ways in
    which penises are socially problematic, especially
    as a social construct known as a conceptual
    penis, have opened an avenue to a new frontier
    in gender and masculinities research that can
    transform our cultural geographies, mitigate
    climate change, and achieve social justice.

    PUBLIC INTEREST STATEMENT
    Penises are problematic, and we don't just mean
    medical issues like erectile dysfunction and crimes
    like sexual assault. As a result of our research
    into the essential concept of the penis and its
    exchanges with the social and material world, we
    conclude that penises are not best understood as
    the male sexual organ, or as a male reproductive
    organ, but instead as an enacted social construct
    that is both damaging and problematic for society
    and future generations. The conceptual penis
    presents significant problems for gender identity
    and reproductive identity within social and family
    dynamics, is exclusionary to disenfranchised
    communities based upon gender or reproductive
    identity, is an enduring source of abuse for women
    and other gender-marginalized groups and
    individuals, is the universal performative source of
    rape, and is the conceptual driver behind much of
    climate change.

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  3. Vaya lavado cerebral de esos ultraizquierdiztas y su afán de etiquetarlo todo con términos que ni ellos entienden, dicen masculinidad tóxica, dicen hipermasculinidad, en resumen y sin tanto palabreo pseudo intelectual, dan a entender que los varones tenemos la culpa de todo. ¿Cual es la solución, negarnos a ser varones, cortarnos el pene para que sean felices?. Se están parodiando a ellos mismos y lo triste es que ese discursete tiene mucha resonancia en todos los medios de comunicación. Hombres viles-Mujeres santas, así lo resumo yo. La realidad es muchísimo más compleja, así que les recomiendo a esos sujetos menos lecturas tóxicas y amargas y más aire libre y calle, y una novia no les vendría mal ya que no muerden, nosotros los varones tampoco.

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