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martes, 9 de mayo de 2017

¿NOS QUEDAMOS SIN HIELO EN LOS POLOS?

Los hielos polares parecen resistirse a los sombríos augurios


     Contaba en un artículo anterior que la principal explicación para el aumento o la disminución de la extensión del hielo en las zonas polares reside más en la circulación atmosférica que en la temperatura, y usaba como por ejemplo la Antártida que ha pasado de su máximo (desde que los satélites nos informan) a un mínimo. https://goo.gl/dLVN6Y

     En estos momentos de aumento de hielo en el hemisferio sur se sitúa todavía en su segundo valor más bajo, aunque tan poco parece nada extraordinario según la NOAA:
 

     En cuanto al hielo ártico, la evolución de esta primavera es bastante más normal que la del año pasado. A fecha de 7 de mayor la extensión de hielo abarca 13.048.000 km cuadrados, la cuarta más pequeña desde 1979 cuando comienza la observación por satélite.



     Los japoneses de JAXA con sus propios procedimientos de medida ofrecen el valor de 12.405.466 el 7 de mayo. También como se ve en la figura es la quinta medida más baja, aunque durante este último  mes también parece aparecer una cierta tendencia a la recuperación. La razón tal vez resida en los propios movimientos atmosféricos dentro de la cuenca ártica.




     He reproducido en la figura de abajo la presión media desde el 1 de abril al 6 de mayo en la cuenca ártica. Las presiones han tendido a mantenerse altas en su centro favoreciendo una circulación de dentro a fuera que favorece la conservación y expansión del hielo, al contrario que ocurre cuando las bajas presiones invaden la zona, cuando tienden a dispersar y acumular el hielo.

    La mayor o menor frecuencia de circulaciones de un tipo u otro son las que determinan a la larga la extensión del hielo. Además esto tiene un efecto en las temperaturas en ese entorno ya que la permanencia de más o menos extensión de hielo hará que las temperaturas allí sean más o menos bajas. Es lo que se denomina la amplificación ártica, en la que las variables meteorológicas actúa entre ellas con distintas complejas retroalimentaciones.






     También en correspondencia con la situación del mar helado, según Rutgers University la extensión de nieve en el hemisferio norte el pasado mes de abril ha tenido un importante repunte, bastante por encima de lo acostumbrado estos últimos años.


     Habrá que seguir atentamente la evolución de la banquisa ártica este año después de los sucesivos negros augurios del año pasado en cuanto a la supuesta relación de su evolución con una aceleración del cambio climático.


3 comentarios:

  1. Por supuesto que la circulación general explica el comportamiento, y los repuntes son lógicos, pero lo que ha pasado en 2014, 2015 y 2016 en la Antártida, y sólo en 2016 en el Artico (viendo fig. amarillo, verde y rojo, es preocupante), en fin...veremos

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    1. Señor Rafael: creo que los colores que usted interpreta en el dibujo de más arriba, en realidad son indicadores de la presión atmosférica, es el dibujo de más abajo el que indica la temperatura en el que se observa un equilibrio térmico.

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    2. Gracias por tus comentarios Rafael. Yo creo que la preocupación podría ser por el Ártico, y también las incógnitas cuya explicación no tienen porque ser las del calentamiento global, pero ya se verá. En cuanto a la Antártida, la evolución que conocemos desde 1979 no puede ser atribuída al calentamiento global. Los máximos de hielo, contra lo que determinan los modelos, se han dado en los últimos años, salvo este reciente que puede ser una excepción. De hecho parece recuperarse bastante en este mes de mayo. Un saludo

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